PUNTOS DE INFLEXIÓN I. Grados de compromiso

Por David Cervera

Realmente no soy muy dado a formar parte de los certámenes fotográficos, pero hace unos cuatro años y motivado más por la ilusión de mi pareja que por iniciativa propia, decidí alistarme y ser el número X de una factoría a la que nos tienen acostumbrados este tipo de concursos. Pues bien, la jornada fue diurna y en la que tras una cierta selección, me entraron por la retina tres fotos: dos de ellas (llevadas al papel a un formato de 20×30) tenían un corte digamos más clásico, que aunque no me disgustaban tampoco aportaban demasiado al  ‘concepto’ de lo obligado (que consistía en fotografiar algo representativo del municipio de Torrent). Un tema complicado suponiendo adonde van puestas las miras. La tercera, cabe mencionar la sobreexposición que padecía y aparte del efecto transitorio, se imbricaba en ella cierto halo de historia narrada a un no tercero (pues la misma fue recortada de la original), no existía receptor visible que respondiera la verborrea de aquel hombre, que dicho sea de paso no era natural del pueblo en cuestión.

El concepto se encontraba interpretado a un segundo (o quizá tercer plano debido al efecto del reflejo), pues formaba parte por aquel entonces del rostro de Grace Kelly en la marquesina y en el diseño identificativo de los autobuses.

Toda una puesta en abismo. Por último hay que añadir que la foto fue enviada en dimensiones de 9×14 cm. Lógicamente el jurado no falló a mi favor.

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